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Jueves, 14 de julio de 2005


Saber recordar

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Hoy escribo desde un mirador, un mirador que ve ese inmenso océano que nos separa.
Es tan sutil ese océano......
Sentada en un banco, intento divisarte del otro lado, en nuestra mecedora, en nuestra isla. He pensado mucho en ti estos últimos días y aunque no me guste admitirlo, te extraño..... ¡me haces tanta falta!........
Eres dulce. Tan dulce como una ilusión volátil y frágil hecha de la mágica sustancia de los recuerdos. Te has convertido en un espejismo en medio del desierto de la mediocridad, de la confusión y la cobardía.
Me gusta como expresas sin remordimientos los sentimientos que te embargan, como paseas por mis anhelos como un peregrino sin fecha.
Saber recordar, saber imaginar ... Quizá el amor no sea más que eso, y donde eso acaba, comienza la materia, la vulgaridad.
Mientras podamos recordar, recordarnos, vivimos, la vida tiene un color: el de nuestras imágenes en nuestra isla.
Sueño con nuestra isla, esa isla llena de granadas y cocos........ Sueño contigo en ella, y me pregunto....... ¿De qué sustancia invisible es la cadena que me pusiste? No pesa, no oprime, no fuerza........ pero si sujeta.
Quiero que te sientes junto a mí, que mis ojos se abandonen a los tuyos y sentir la suave calidez de tus manos acariciándome.
Quiero susurrarte “te quiero”, deteniéndome en cada silaba, disfrutando de cada letra.
Quiero que tus ojos brillen al leer mis palabras y que sientas que son mías, que son tuyas, que son nuestras.
¿Sabes?........ Te añoro.
Te extraño porque me das la vida sin pedirme nada a cambio y aunque tu no lo sepas, es tu vida la que corre por mis venas, porque tu vida es mi vida y sin ti ella es una ilusión perversa.
Te extraño porque sólo yo puedo hacerlo de esta manera, tan honda y tan tierna.


Escrito por ainhn El 07/14 a las 17:27
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Hoy escribo con ese brillo que deseas en los ojos.
Sólo que no estoy de acuerdo en que "me das la vida sin pedirme nada a cambio". Te pido a tí, completa y sin reservas. De sentimientos desnuda. Para que esa sutil cadena dorada y plata que nos une circule y bombee sangre de corazón a corazón.
Ayer llegó un barco a nuestra isla.
Una diminuta mitad de cáscara de nuez llevando una gran hoja por vela.
Yo preparé un muelle de arena y piedra para recibirlo.
Tú tomabas sol desnuda mientras recuperaba la inocencia.
Te mostré mi hallazgo.
“¿Puedo enviarlo como emisario de nuestro amor a tierras remotas?” -preguntaste-.
Después hicimos el amor en la playa.
Subía la marea y la tarde crecía.
Nuestro barco partió mientras nos amábamos.
Eso es lo que imaginé ayer, hoy es otro día, más luminoso, inundado de tu calidez, que siento honda y tierna como la sientes y expresas.


Comentario de Equis el el 07/14 a las 18:56

Ayer necesité estar todo el tiempo en la isla. Entre sueños estuve en ella en la noche.
Cada relación es única, tiene sus tiempos, pasa por distintas etapas, y esta es como una locomotora con innúmeros vagones de carga lanzada a una alocada velocidad.
Hay relaciones que se dan desde lo intelectual, y los sesudos amantes comparten sesiones en donde prima la mente, y todo lo que hace al background que ha otorgado la educación formal, o los plus que da el consumo de cultura. Otras explotan en una voraz desesperación roja por el otro, e interminables frotamientos, penetraciones, y estallidos líquidos ocupan casi todo su interés. Las hay que se prodigan melosidades, y sus diálogos son tierna y divertidamente dignos de ser grabados o filmados. Claro, existen los bienaventurados que viven en todos los planos una relación plena, o al menos recorren por etapas cada aspecto...
Hay relaciones que son extrañas, fuera de catálogo, exclusivas, de diseño vip.
Esta es de esas extrañas joyas de la vida que uno no puede explicarse.
Cómo va a dar uno en este amplio “país virtual” con el otro, es un misterio. Sí, me lo he explicado intuyendo que es en el mundo de los sueños, donde todo es posible, que se dio este hallazgo. Y aquí estoy, un desconocido que el otro intuye, escribiéndole a una desconocida que, entrañablemente, reconoce.
No importa aquí que mientras uno realiza un curso de perfeccionamiento de idioma en Londres, el otro duerma en Quito, o que mientras uno regresa de su trabajo por la Nacional 5, el otro recién se ponga en movimiento en un lugar olvidado de la otra punta del mapa, esta era es de una forma nueva de relacionarse.
Nuestra isla es un soñado punto de encuentro a cada instante, y a falta de la teleportación, acá estamos, buscándonos, anhelándonos, pensando en los “y si”, tratando de sentir al otro con sentidos no utilizados, adormecidos, que necesitamos desarrollar, urgente, porque duele ver a quién uno necesita cobijar entre los brazos al otro lado de un cristal, y no poder tocarlo.

Ayer hacía bitácora de mi día en la isla:
Estoy en tierra firme, por suerte. Más acá de la rompiente. Más allá perdería el rumbo, flaquearía al timón.
No soy el que llegó a la isla.
Al arribar sólo escribía, ahora sólo amo.
A la mano que acaricia le duele escribir caricia, a los labios que besan dictar “beso”. Palabras que visten a quienes desnudos se aman.
¿Sabes? Me cuestionaba si no recorro diariamente nuestra playa como un autómata ("Es algo que piso, qué importancia tiene").
De igual manera caminaría como un autómata entre los más modernos rascacielos, las montañas más bellas, con los picos nevados, los cambiantes colores de la vegetación.
Al cabo de un tiempo todo se aplana.
Se pierde la perspectiva.
Hoy sin embargo la playa me llamaba...
¡Volver a ser un niño!
Ver cada minúsculo grano de arena como un milagro.
Que cobre ante mis ojos la dimensión de polvo de oro.
Tenemos una isla de oro.
Sólo un sentimiento enfebrecido es capaz de tal milagro.
Luego vi que tu corazón derramaba oro al caminar, me besaste y mis lágrimas de felicidad eran de mercurio dorado.
Resplandecíamos al sol.
¿Quién eres?
¿Por qué brillas?
¿Te verán los demás en toda tu magnitud o sólo a mí me está reservado verte?
“Hay una pareja de oro puro vagando en una isla”
Que nadie lo sepa. Que no vengan los mercaderes a robarnos el secreto. Capaces de amar serían por dinero.
De crear islas en donde la gente se ame sólo para sacrificarlos.
Fúndamonos en un beso que destelle como un lingote.
Nosotros sí somos ricos.


Comentario de Equis el el 07/15 a las 17:38

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