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Martes, 12 de julio de 2005


A deshora

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Nuestra isla, no es sólo un encuentro de almas, es algo más. Es el encuentro entre dos personas, dos seres que añoran una mecedora de tranquilidad para mirar sus fantasías, quizá para hacerlas realidad.

¿Cómo quieres imaginarme?
¿Cómo quieres que sea?
Lo seré. Quisiera ser todo lo que tu mirada ve en mi. Si a ti no te da miedo ver, puede que llegue a serlo.
Por eso, ven. Acércate a mí, porque deseo darte algo mío, algo íntimo, muy íntimo, lo contrario de anónimo, no huyas, no te retraigas, no temas.
Me dices.... Pobre hombre material, sujeto a las leyes y las urgencias de la carne, cómo haré?
¿A qué urgencia estás sujeto?
¿Qué quieres conocer?
¿Qué necesitas tener?
Escribir a un alma........ Ya lo haces, ya le escribes y esta alma escucha tus palabras, se alimenta de ellas, vive de ellas y con ellas, y podría decirte que ellas, esas palabras destinadas a mi alma, tocan en muchas ocasiones simultáneamente el punto del dolor y del placer.
Alguna vez leí algo así como...... Tú y yo tenemos poder infinito de elección, detuvimos el tiempo para encontrarnos, para conocernos y reconocernos, para amarnos. Somos intuición y seducción de almas gemelas. Éste instante es un dulce bocado de eternidad!
¿No nos reconoces?
Hay noches, en las que un segundo antes de soñar, deseo soñar contigo, gritar tu nombre en mis sueños, para no mantenerte oculto; entonces no quiero despertarme, no quiero separarme de ti.
Hablas de destapar la caja de Pandora....... ¿Realmente lo quieres? ¿Quieres abrirla?. Podemos hacerlo. No está cerrada con llave, pero....... ¿Qué encontrarás en ella?


Escrito por ainhn El 07/12 a las 18:51
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“Éste instante es un dulce bocado de eternidad!”
No podrías haberlo dicho de una manera mejor, la frase la gritas desde lo más profundo de mí.
Hoy detuve el vehículo luego de conducir relajado y con una mano. El otro brazo, que estaba en contacto con el viento, jugando con él -prácticamente en un vuelo de mariposa-, estaba cargado de electricidad estática. El vello estaba vivo. Latía, vibraba. Instantáneamente recordé la sensación de abrir estas cartas. La sensación es de un vuelco en el corazón, un ahogo, una plenitud.
Tus cartas son viento fresco para el alma, y causan en el aura una sensación similar a la del viento en mi brazo hoy.
“¿No nos reconoces?”
No puedo dejar de reconocerte, “detuvimos el tiempo para encontrarnos, para conocernos y reconocernos”
Es el tipo de entrega que necesita inocencia. Algo así como cuando confías en que –inmersos en un mundo de signos- una carta de Tarot, un hexagrama del I Ching pueden ser un agua que refleje y espeje no nuestro rostro, sino ese que no reconocemos, el Dorian Gray.
Cuando te imagino, sobre todos los fines de semana, pienso que con la aparición de el lucero de la tarde, la estrella de los enamorados, enciendes un candelabro, y te recluyes en la aljama, reapareciendo al comenzar la semana. Me dedico a imaginar las plantas que necesitamos en nuestra isla. El coco, por ejemplo. Tus labios deben ser de la consistencia de la carne del coco. Si los mordisqueo, deben impregnarme de un zumo dulce, deben ser un manantial al sorber, como lo es el coco.
Imagino que tu sexo es una granada, dulce, escondiendo aún de mí 613 semillas que son para mi deleite. No deberá faltar en nuestra isla la granada.
Imagino días venturosos en que al caer la tarde, los viernes nos encerraremos a comer granadas.
Imagino por ahora que cuando comience la semana emergerás de las aguas como Leda, como Stella Maris, llevando un brassiere de conchas. Entonces sé que seré un dios por tí, seré un cisne, y que luego de nuestra reunión se comenzará a gestar la civilización. Recién allí aparecerán Grecia y Roma, caerá Troya, y toda tragedia griega, romana, reconocerá su origen en nosotros.
Ahora el mundo puede existir, porque existimos.


Comentario de Equis el el 07/13 a las 17:08

Trasnochado:
Necesito el sonido de una guitarra hoy tanto como te necesito.
Más que acordes quiero escuchar los dedos arrastrándose en el diapasón, haciendo llorar a los trastes.
Armónicos casi milagrosos, bordonas de graves despiadados. Notas mágicas.
El amor memorable es sólo notas mágicas, dulces bocados de eternidad.
Hay a veces arpegios despiadados, rasguidos impetuosos como la furia de los cuerpos al amarse.
Necesito el sonido de una guitarra hoy, que pulse las notas de mi alma, para que al tañirlas tú suenen como sitar.


Comentario de Equis el el 07/14 a las 03:01

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